miércoles, 4 de mayo de 2011

La necrópolis enterrada


No es frecuente que en tu pueblo aparezca una necrópolis de hace seis mil años, o sea, de cuando los hombres pulían la piedra para hacer sus herramientas y sus abalorios. En esa época ya tienen una organización social compleja y riquísima; empieza a predominar la agricultura sobre la caza y recolección, y es cuando, debido a los excedentes de alimentos, empieza la vida sedentaria, las aldeas estables, el comercio entre ellas... y, seguramente, persisten las liturgias del poder y sus manifestaciones sociales.

Digo que no es frecuente tener en tu pueblo una necrópolis de este tiempo porque, obviamente, había pocos hombres sobre la superficie de la Tierra, y, por tanto son muy escasos los asentamientos encontrados y estudiados. Por esa razón, tener en tu pueblo un enterramiento, de cerca de 300 hombres y mujeres del neolítico, debería ser un privilegio que las autoridades apreciaran y vendieran como algo singularísimo. Creo, sin temor a equivocarme, que la Necrópolis Neolítica de San Fernando (Cádiz) podría ser uno de los iconos que caracterizaran a la ciudad a nivel mundial. Sin embargo, en San Fernando, ese no es el caso. Aquí tenemos la necrópolis, es verdad, tenemos esa suerte, pero se ha vuelto a enterrar debajo de un campo de hockey... a lo mejor es porque algunos piensan que para eso es un cementerio, precisamente para permanecer enterrado, ¿quien sabe?


Además de la rareza que supone una necrópolis neolítica, esta en concreto, la de San Fernando, supone algo más porque uno de los enterramientos —el popularmente conocido como los enamorados— nos regala el abrazo eterno entre un adulto de 35-40 años con una joven de 12 a 14. Abrazados con una intencionalidad manifiesta. A nivel mundial, sólo se conoce otro enterramiento similar, el de Valardo (Italia), pero el nuestro es más antiguo. Sólo verlo produce ternura... 

Y, sinceramente, desde el punto de vista de los ciudadanos del común, los que pisamos la acera, puestos a elegir entre un Campo de Hockey o una necrópolis neolítica con Los Enamorados como emblema, servidor encuentra inaudito que las autoridades no hagan lo posible y lo imposible para convertir la necrópolis en uno de los iconos de San Fernando…

¡INAUDITO!

Las imágenes son de Eduardo Vijande Vila